Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Encontraron allà ya instalada a Genoveva. Ésta regresaba en esos momentos de la población vecina, donde habÃa seleccionado sirvientes nativos de allÃ.
–Aquà está su residencia, señora -dijo Lupin-. Es el castillo de Bruggen. Usted podrá esperar aquà completamente segura el fin de estos acontecimientos. Mañana, Pedro Leduc, a quien ya he avisado, será vuestro huésped.
Lupin se marchó seguidamente, se dirigió a Veldenz y entregó al conde de Waldemar el paquete de las famosas cartas que habÃa recuperado.
–Ya sabe usted mis condiciones, mi querido Waldemar -dijo Lupin-. Se trata, ante todo, de volver a levantar la casa de Deux-Ponts-Veldenz y devolverle el gran ducado al gran duque Hermann Cuarto.
–Desde hoy voy a iniciar las negociaciones con el Consejo de Regencia. Según mis informes, eso será cosa fácil. Pero ¿y el gran duque Hermann?…
–Su alteza vive actualmente bajo el nombre de Pedro Leduc en el castillo de Bruggen. Presentaré todas las pruebas que sean precisas respecto a su identidad.