Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Qué es lo que hace usted?… ¿Cómo se atreve?… ¿Y él?… Entonces, ¿es verdad?… ¿Él me ha mentido?
–¿Que si él ha mentido? – exclamó Lupin, comprendiendo en ella la humillación femenina-. ¿Que si él ha mentido? ¡Él, gran duque! No es más que un polichinela cuyos hilos manejaba yo, un instrumento al que yo manejaba para representar escenas creadas por mi fantasÃa. ¡Ah, ese imbécil, ese imbécil!
Dominado por la rabia, golpeaba con el pie sobre el suelo y amenazaba con el puño hacia la ventana abierta. Se puso a caminar de un extremo a otro de la estancia lanzando frases en las que estallaban la violencia de sus pensamientos secretos.