Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Dolores, con las mejillas bañadas por el llanto, llena de vergüenza, murmuró:
–¿No lo comprende usted?
–No.
–Pero piense usted -dijo ella, temblorosa- que yo era la hermana de Isilda la loca, la hermana de Altenheim el bandido. Mi marido, o, más bien dicho, mi prometido, no quiso que yo continuara siéndolo. Él me amaba. Y yo también le amaba y consentà en ello. Mandó suprimir en los libros de registro el acta de Dolores de Malreich y me compró documentos nuevos, otra personalidad, otra acta de nacimiento, y me casé en Holanda bajo otro nombre de soltera, el de Dolores Amonti.
Lupin reflexionó por unos momentos, y dijo, pensativo.
–SÃ…, sÃ…, comprendo. Pero entonces Luis de Malreich no existe, el asesino de su marido, el asesino de su hermana y el de su hermano no se llama asÃ…, su nombre…
Dolores se irguió, respondiendo vivamente: