Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Redactó el telegrama en una hoja de papel, y agregó: -Tan pronto cumplas tu misión regresarás, pero por aquà y bordeando los muros del parque. Vete, pero es preciso que nadie se dé cuenta de tu ausencia.
Lupin regresó a su habitación, hizo funcionar el resorte de su linterna y comenzó a realizar una minuciosa inspección.
«En efecto, es eso -dijo para sà al cabo de un instante-. Alguien ha venido esta noche aquà mientras yo acechaba debajo de la ventana. Y si ha venido, no tengo duda alguna sobre su intención… Decididamente no me equivocaba… La cosa está que arde… Ahora ya puedo estar seguro de recibir el golpe de puñal.»