Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin El telegrama estaba dirigido al señor Meauny, nombre que llevaba Lupin en Bruggen. Contenía estas palabras:
«Ya sabemos toda la verdad. Imposible comunicar revelaciones por carta. Tomaré el tren esta noche. Nos veremos mañana a las ocho en la estación de Bruggen.»
«Magnífico -se dijo Lupin, que desde un macizo próximo vigilaba los manejos de Pedro Leduc-. Perfecto; de aquí a diez minutos, este joven idiota le habrá enseñado el telegrama a Dolores y le habrá comunicado todas mis inquietudes. Hablarán todo el día y el otro lo oirá; el otro se enterará, porque lo sabe todo, porque vive en la propia sombra de Dolores y porque Dolores está entre sus manos como una presa fascinada… Y esta noche él actuará, por miedo al secreto que deberán revelarme…»
Lupin se alejó canturreando.
«Esta noche…, esta noche… se bailará… Esta noche… ¡Qué vals, amigos míos! El vals de la sangre con la música de un pequeño puñal niquelado… En fin, vamos a reírnos.»