Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Y pensaba en el hombre que iba a morir si no llegaba a tiempo para salvarle… En el misterioso Luis de Malreich, tan desconcertante con su silencio obstinado y rostro hermético. Y en el tumulto del camino, bajo los árboles cuyas ramas producían un ruido de olas furiosas, entre el bullir de sus ideas, Lupin, a pesar de ello, se esforzaba por forjarse una hipótesis. Y la hipótesis fue precisándose poco a poco, lógica, verosímil, segura, se decía Lupin, ahora que ya conocía la espantosa verdad sobre Dolores y que entreveía todos los recursos y todos los propósitos odiosos de aquel espíritu enloquecido.