Los tres crimenes de Arsene Lupin

Los tres crimenes de Arsene Lupin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Sí, fue ella quien preparó contra Massier la más espantosa de las maquinaciones. ¿Qué quería ella? ¿Casarse con Pedro Leduc, del cual se había hecho amar, y convertirse en la soberana de un pequeño reino del que había sido expulsada? El objetivo era accesible, estaba al alcance de la mano. Había un solo obstáculo… Yo, yo, que desde hacía semanas y semanas, incansablemente, le cerraba el camino. Yo, a quien ella encontraba a su paso después de cada crimen. Yo, de quien ella temía la clarividencia. Yo, que no me rendiría jamás antes de haber descubierto al culpable y recuperado las cartas robadas al emperador… Pues bien: puesto que yo necesitaba un culpable, ese culpable sería Luis de Malreich o, más bien, León Massier. ¿Y quién es ese León Massier? ¿Le conoció ella antes de su matrimonio? ¿Le amó ella? Esto es probable, pero sin duda, no se sabrá nunca. Lo único que es cierto es que ella habrá sido sorprendida por el parecido en estatura y aspecto, que ella misma podía lograr con León Massier, vistiéndose como éste con ropas negras y poniéndose una peluca rubia. Esto es, que ella habrá observado la vida extraña de ese hombre solitario, sus andanzas nocturnas, su forma de caminar por las calles y de no despistar a quienes pudieran seguirle. Y fue, como consecuencia de esas observaciones y en previsión de una posible eventualidad, que ella le habrá aconsejado al señor Kesselbach que raspara de los libros del registro civil el nombre de Dolores y lo sustituyera por el nombre de Luis, a fin de que las iniciales fueran exactamente las de León Massier. Llegó el momento de actuar, y ella urdió su complot y lo ejecutó. ¿León Massier vivía en la calle Delaizement? Entonces ordenó a sus cómplices que se instalaran en la calle paralela. Y fue ella misma quien indicó la dirección del mayordomo Domingo y me puso sobre la pista de los siete bandidos, sabiendo perfectamente que, una vez que yo estuviese sobre esa pista, yo iría hasta el fin, es decir, más allá de los siete bandidos, hasta llegar a su jefe, hasta el individuo que los vigilaba y los dirigía, hasta el hombre de negro, hasta León Massier, hasta Luis de Malreich. Y de hecho llegué primero hasta los siete bandidos. Y entonces, ¿qué ocurriría? O bien yo sería vencido, o bien nos destruiríamos todos unos a otros, conforme ella debió de esperarlo, la noche de la calle Vignes. Y en ambos casos, Dolores quedaría desembarazada de mí. Pero entonces ocurrió esto: fui yo quien capturé a los siete bandidos. Dolores huyó de la calle de Vignes. Volví a encontrarla en la cochera del Chamarilero. Y ella me orientó hacia León Massier, es decir, hacia Luis de Malreich. Descubrí cerca de él las cartas del emperador, que ella misma había colocado allí, y yo lo entregué a la Justicia, y denuncié la comunicación secreta que ella misma había hecho abrir entre las dos cocheras, y proporcioné todas las pruebas que ella misma había preparado y demostré, con documentos que ella misma había falsificado, que León Massier había robado el estado civil de León Massier y que éste se llamaba, en realidad, Luis de Malreich. Y Luis de Malreich morirá. Y Dolores de Malreich, triunfante al fin, al abrigo de toda sospecha, puesto que el culpable había sido descubierto, libre de su pasado de infamias y de crímenes, muerto su marido, muerto su hermano, muerta su hermana, muertas sus dos sirvientas, muerto Steinweg, libertada por mí de sus cómplices, a quienes yo arrojé atados de pies y manos en poder de Weber, libre ella misma, por último, merced a mí, que hice subir al cadalso al inocente a quien ella sustituía…, Dolores, victoriosa, rica de millones, amada por Pedro Leduc…, Dolores sería reina. ¡Ah! – exclamó Lupin fuera de sí-. Este hombre no morirá. Lo juro por mi cabeza que no morirá.»


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker