Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Steinweg, ten paciencia y no te mueras hasta mañana a la noche, y yo te juro…
Durmió durante todo el final del día, toda la noche y toda la mañana. A eso de las once vinieron a anunciarle que el abogado Quimbel le esperaba en el locutorio de los abogados, a lo cual Lupin respondió:
–Díganle al señor Quimbel que si necesita informes sobre mis acciones y gestos, no tiene más que consultar los diarios desde hace diez años. Mi pasado pertenece a la Historia.
Al mediodía se registró el mismo ceremonial y se tomaron las mismas precauciones que la víspera para conducirle al Palacio de Justicia. Volvió a ver al mayor de los hermanos Doudeville, con el cual cambió algunas palabras, y al que le entregó las tres cartas que había escrito, y luego fue conducido a presencia del señor Formerie.
El abogado Quimbel estaba allí y llevaba una cartera de mano atiborrada de documentos.
Lupin se disculpó inmediatamente al verle.