Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin «Marchémonos -se dijo Lupin-. El chalet es de madera y pronto arderá como una tea. Cuando lleguen de la aldea, y tengan que forzar la puerta de hierro y correr hasta este extremo del parque…, ya será demasiado tarde. Sólo encontrarán cenizas y dos cadáveres calcinados, y, cerca de allÃ, una botella con mi carta de adiós… Adiós, Lupin. Buenas gentes, enterradme sin ceremonias… Metedme en el ataúd de los pobres… Ni flores ni coronas… Una humilde cruz con este epitafio: