Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Respondo como de mí mismo, señor -afirmó el conde.
–En ese caso, estoy tranquilo -contestó el emperador en forma mecánica.
Y volviéndose hacia su escolta de oficiales, agregó:
–Señores, a caballo.
Había allí, en la plaza principal de la aldea de Capri, una muchedumbre contenida por los carabineros italianos y en medio de la cual se encontraban todos los asnos de la región, requisados para la visita del emperador a aquella isla maravillosa.