Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Pero lo que me liga no puede desanudarse, señor.
Y añadió, riendo:
–Como hombre he muerto, pero soy un ser vivo como francés. Me sorprende que vuestra majestad no lo comprenda.
El emperador dio unos pasos a derecha e izquierda, y después dijo:
–De todos modos quisiera corresponderos. He sabido que las negociaciones respecto al gran ducado de Veldenz se han roto.
–SÃ, señor. Pedro Leduc era un impostor. Ha muerto.
–¿Qué puedo hacer por usted? Usted me ha entregado estas cartas… Usted me ha salvado la vida. ¿Qué puedo hacer?
–Nada, señor.