Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Si no es asÃ, ¿qué?…
–Entonces vais a ver cómo me llamo yo…
El individuo se acercó a él, le agarró por la cintura, le balanceó sobre el borde de la ventana y le tiró al patio. Y luego le dijo al otro:
–Y ahora tú. Lárgate.
El otro se marchó.
El individuo se volvió inmediatamente hacia el ayudante, y le dijo:
–Mi teniente, le ruego que avise al comandante que don Luis Perenna, grande de España y francés de corazón, desea alistarse al servicio de la Legión Extranjera. Vaya usted, amigo.
El otro, desconcertado, no se movÃa.
–Vaya, amigo, inmediatamente. No tengo tiempo que perder.