Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin El subjefe de Seguridad respondió:
–Nada.
–¡Ah! ¿Está usted seguro?
–Afirmo que no hay nadie en esa casa, ni vivo ni muerto.
–Sin embargo…
–Asà es, señor juez de instrucción.
Los dos parecÃan decepcionados, cual si la convicción que sentÃa y manifestaba Lupin se hubiera apoderado también de ellos.
–Ya lo ve usted, Lupin -dijo el señor Formerie con tono de lamentación.
Y aseveró:
–Todo lo que nos es dado suponer es que el viejo Steinweg, después de haber permanecido encerrado allÃ, ya no está ahora.
Lupin declaró: