Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Anteayer por la mañana estaba todavÃa.
–Y a las cinco de la tarde mis hombres ocuparon la casa -observó el señor Weber.
–Entonces habrÃa que admitir -concluyó el señor Formerie- que ha sido secuestrado por la tarde.
–No -dijo Lupin.
–¿Cree usted?
Era un homenaje ingenuo a la clarividencia de Lupin el formular el juez de instrucción esa pregunta instintiva, esa especie de sumisión anticipada a todo lo que aquel adversario decretaba.
–Pues yo hago más que creerlo -afirmó Lupin en la forma más contundente-. Resulta materialmente imposible que el señor Steinweg haya sido sacado de allà en ese momento. Steinweg continúa en el número veintinueve de la villa Dupont.
El señor Weber levantó los brazos al cielo.