Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Usted está loco. Puesto que yo no quiero…
–Pero yo sà quiero, y eso basta. Hasta mañana a las diez. Y sea usted puntual.
«En el fondo, nada resulta más práctico para desarrollar mis asuntos que esta forma de vida. Cada dÃa doy un golpecito con el pulgar que pone en marcha toda la maquinaria, y sólo me queda tener paciencia hasta el dÃa siguiente. Los acontecimientos se producen por sà mismos. ¡Qué descanso para un hombre tan agobiado!»
Y volviéndose de cara a la pared, continuó:
«Steinweg, si amas la vida, no te mueras todavÃa. Te pido un poquito de buena voluntad. Haz como yo: duerme.»