Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Al grano, señor Stripani…, al grano. Los momentos del jefe de los carceleros son preciosos y no tenemos derecho a abusar de él. En una palabra, ¿qué es lo que le trae a usted aqu�
–¿Lo que me trae aquÃ? ¡Oh, Dios mÃo, es muy sencillo! Me ha parecido que usted se sentirÃa descontento de mà si me dirigiera a otra persona que no fuese usted para completar la obra que usted comenzó. Y además, sólo usted ha tenido en sus manos los elementos que le han permitido el reconstruir, en esta época, la verdad y prestar su concurso a mi salvación. Por consiguiente, sólo usted está en condiciones de hacer frente al nuevo golpe que me amenaza. Es lo que el señor prefecto de PolicÃa ha comprendido cuando le he expuesto la situación…
–En efecto, me sorprende que usted haya sido autorizado…
–La negativa era imposible, mi querido prÃncipe. La intervención de usted es necesaria en un asunto en el cual tantos intereses están en juego, y esos intereses no son solamente mÃos, sino que además atañen a personajes situados en altas posiciones y que usted conoce…