ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas Al oír esto la madre se asusto seriamente, ya que ella conocía perfectamente el temperamento de su hija, temió que la muchacha no tuviera ya un amante y el escándalo que eso significaría; y los chismorreos que habría de ello por todas partes, entonces pensó en una señora mayor, de buena familia pero autoritaria, famosa por su inteligencia para enseñar y por su poder de persuasión y pensó “ Esta será la persona justa para inducir a mi hija a ser piadosa, llenará su cabeza de devoción y hará de ella una monja.” Así que llamó a esta hábil persona que designó inmediatamente como institutriz y asistente constante de la señorita, quien, en vez de pelearse con su guarda, se hizo fiel a ella.
Sin embargo, no todo en este mundo va exactamente como nosotros querríamos, y nadie sabe qué pez o cangrejo puede esconderse bajo una piedra en el río. Por lo que aconteció que la institutriz no era católica en absoluto, como en su momento parecía, y no fastidió a su alumna con ninguna amenaza de una vida de monja ni siquiera con la aprobación de ello.