ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas Y sucedió que la joven, que tenia el hábito de mentir, se despertó en una noche de luna llena para oír como los ruiseñores cantaban y oyó a su institutriz en la habitación de al lado, y como que la puerta estaba abierta, entró y la vio a fuera en un magnifico balcón. A la siguiente noche sucedió lo mismo, y elevándose muy suavemente sin ser vista, contempló a la dama que rezaba arrodillada a la luz de la luna llena, lo que le pareció una conducta muy singular, y tanto más por el hecho de que las palabras que pronunciaba la dama arrodillada no podían ser entendidas de la mas mínima manera y que seguramente no formaban parte de ningún acto relacionado con la iglesia.
Y habiendo pensado mucho sobre tal extrañeza, por fin, con tímidas excusas, le pregunto a su institutriz sobre lo que había visto. Entonces esta, después de reflexionar durante unos momentos, y comprometiéndola a guardar secreto a vida o muerte, le dijo que era una cuestión de gran peligro y le hablo de la siguiente manera: