ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas "Yo, como tu, cuando era joven fui instruida por los sacerdotes para adorar a un dios invisible. ¿Pero una anciana con quien tenía mucha confianza me dijo una vez “por qué has de venerar a un dios al que no puedes ver cuando ahí tienes a la luna con su esplendor bien visible? Venérala e invoca a Diana, la Diosa de la Luna y ella te concederá tus deseos” Esto es lo que debes hacer, obedecer el Evangelio de las Brujas y de Diana que es la Reina de las Hadas y de la Luna”.
La Joven siendo convencida, fue convertida al culto de Diana y la Luna, y rezó con todo su corazón para encontrar un amante (aprendió el conjuro de la diosa), pronto fue recompensada con la atención y la devoción de un valiente y rico caballero, verdaderamente era el pretendiente que cualquiera podría desear. Pero la madre, que fue poseída mucho más por su carácter vengativo y su vanidad que por la felicidad de su hija, enfureció de tal manera con este acontecimiento que cuando el caballero se presentó a ella, le despidió diciéndole que su hija estaba destinada a ser monja y una monja debía ser o de lo contrario debía morir.
Entonces la joven fue encerrada en una celda de la torre sin ni siquiera la compañía de su institutriz, y sufrió duramente un gran dolor, teniendo que dormir en el suelo y pasar hambre y sabiendo que su madre tenía su destino en sus manos.