ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas Entonces, en medio de esta horrible necesidad, rezó a Diana para que la libertara; cuando de pronto ella encuentra la puerta de la prisión abierta y escapa fácilmente. Entonces consiguió un vestido de peregrino y viajó por todas partes, enseñando y predicando la religión de los antiguos tiempos, la religión de Diana, la Reina de las Hadas y de la Luna, la diosa del pobre y del oprimido.
Y la fama de su sabiduría y su belleza fue conocida en toda la tierra, y la gente la veneraba, llamándola La Bella Peregrina. Por FIN su madre, al saber de ella, y llena de un odio como jamás lo había estado y después de muchos problemas consiguió que la detuvieran y la encarcelaran. Y
entonces con muy mal genio le preguntó si consentiría en ser monja; a lo que la joven contestó que ya no era posible, porque ella había dejado la Iglesia Católica y se había convertido en devota de Diana y de la Luna.
Y viendo la madre que había perdido a su hija, la denunció a los sacerdotes para que la atormentaran y le dieran muerte como hacían con todos los que abandonaban su religión.
Pero la gente no estaba contenta con esto, porque ellos adoraron su belleza y su bondad, y había muy pocos que no hubieran gozado de su caridad.