ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas "No tengo a nadie en la tierra quien me defienda, solo tu me ves en este aprieto;
¡Por lo tanto te invoco a ti, OH! Luna
Con tu arte tan hermosa y brillante
Dirigiendo tu esplendor sobre toda la humanidad; Te invoco para que ilumines la mente
de este pobre rufián, que hacerme el mal quiere aquÃ, o aún algo peor. Lanza tu luz en su alma,
Que él me permita estar en paz, y pueda
regresar en tu luz a mi hogar"
Cuándo ella hubo pronunciado estas palabras, apareció ante ella una forma brillante y oscura, que dijo:
"Alzate y regresa a tu casa
Eres merecedora de esta gracia;
Nadie te molestará más,
¡La más pura de toda la tierra!
Vete como la Diosa que eres,
La Diosa de la Luna,
La Reina de todas las brujas"
Asà sucedió como Tana se convirtió en la Diosa de la Luna.
Aunque la esencia sea tratada de un modo diferente, es un poema de pura melodÃa, y al igual que en el de Wordsworth "La beata oscura y el malvado violador." En ambos Tana y la anciana dama son sorprendidas y amenazadas; ambas invocan a un poder superior: