ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas "Después del sacerdote, vino el señor que había sido estafado también, y a quien ella había jurado por su cabeza. Y en respuesta a él Laverna mostró todo su cuerpo entero, de una belleza extrema, pero sin su cabeza; y del cuello del mismo vino una voz que dijo: -
'Contempladme, soy Laverna, quién
ha venido a contestar a la queja de este señor,
quién jura que contraté deuda con él,
Y no he pagado aunque el tiempo ha vencido
Y que soy una ladrona porque juré
por mi cabeza - pero, como podéis ver,
no tengo cabeza, y por lo tanto
no soy responsable por tal un juramento.'
"Entonces realmente se formo una gran lluvia de risotadas entre los dioses, que tomaron cartas en el asunto ordenando que la cabeza se uniera al cuerpo y pidiendo a Laverna que pagara las deudas que ella adquirió.
"Entonces Jove habló y dijo: -
"He aquí una astuta diosa sin un solo devoto, mientras hay en Roma innumerables rateros, estafadores, tramposos y bribones que viven del engaño.