ARADIA. Evangelio de las Brujas
ARADIA. Evangelio de las Brujas y que con el cuidado que me favorece
¡Pueda protegerme del peligro toda mi vida!
Hiervo esta hierba, aunque no es ella quien hierve, Hiervo el miedo, para que pueda mantener lejos cualquier intruso, y si tal debe venir a espiarme sea él preso de un gran terror que lo aleje Seguidamente pon el hervido en una botella y reparte las cartas en la tabla de una en una diciendo: -
Antes repartí las cuarenta tarjetas
aunque no son cuarenta cartas lo que extendí, sino cuarenta dioses superiores a la diosa Laverna, que se transforman cada uno de ellos en abrasadores volcanes, y hasta que Laverna venga y traiga a mi hijo;
derramen sobre ella sus llamas de fuego,
y con ellas, candente carbón.
En la nariz, en la boca y en las orejas hasta que ella se rinda; Entonces puedan ellos marcharse y dejen a Laverna en paz, Libre para abrazar a los niños que con ella están
"Laverna era la diosa romana de los ladrones, carteristas, de los tenderos y comerciantes, de los plagiarios, de los bribones, y de los hipócritas. Había cerca de Roma un templo en una arboleda donde ladrones acudían a repartir su botín. Había una estatua de la diosa. Su imagen, según algunos, era una cabeza cuerpo; según otros, un cuerpo sin cabeza; pero el epíteto de