Poesia
Poesia de ti mesma? Y agora,
rico de tus despojos, más ligero
que el ave, huye, y adora
a Lida[88], el lisonjero:
30 tú quedas entregada al dolor fiero.
¡Oh, cuánto mejor fuera
el don de hermosura, que del cielo
te vino, a cuyo era
habello dado[89] en velo
35 santo, guardado bien del polvo y suelo!
Mas hora no hay tardía
(tanto nos es el cielo piadoso)
mientras que dura el día;
el pecho hervoroso
40 en breve del dolor saca reposo.
Que la gentil señora
de Mágdalo[90], bien que perdidamente
dañada, en breve hora,
con el amor ferviente[91],
45 las llamas apagó del fuego ardiente;
las llamas del malvado
amor, con otro amor más encendido;
y consiguió el estado
que no fue concedido
50 al huésped arrogante, en bien fingido[92].
De amor guiada, y pena,
penetra el techo extraño; y atrevida