El Misterio del cuarto amarillo

El Misterio del cuarto amarillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Rouletabille lo miraba alejarse; luego, el joven reportero se volvió hacia nosotros con el rostro alegre y ya triunfante:

—¡Lo ganaré! —nos lanzó—. Ganaré al gran Fred, por más hábil que sea; los ganaré a todos… ¡Rouletabille es más hábil que todos ellos!… ¡Y el gran Fred, el ilustre, el famoso, el inmenso Fred…, el único Fred razona como una zapatilla!… ¡Como una zapatilla!… ¡Como una zapatilla!

Y esbozó una cabriola; pero súbitamente se detuvo en su coreografía… Mis ojos fueron donde iban sus ojos; estaban clavados en Robert Darzac, quien, con la cara descompuesta, miraba en el sendero la huella de sus pasos al lado de la huella «del paso elegante». ¡NO HABÍA DIFERENCIA!

Creímos que iba a desfallecer; sus ojos, agrandados por el espanto, huyeron de nosotros un instante mientras su mano derecha tiraba con un movimiento espasmódico de la sotabarba que encuadraba su honrada, dulce y desesperada cara. Por fin, se dominó, nos saludó, nos dijo con una voz cambiada que se veía en la obligación de volver al castillo y se fue.

—¡Demonio! —dijo Rouletabille.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker