El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Si hay tanto silencio detrás de la puerta, ¡es, sin duda, porque necesitan silencio! ¿Puede ser mi intervención más causa de mal que de bien? ¿Qué sé yo? ¿Quién me dice que mi intervención no determinará al minuto un crimen? ¡Ah! ¡Ver y saber sin turbar el silencio!
Salgo de la antecámara. Me dirijo a la escalera central, la bajo; ya estoy en el vestÃbulo; corro lo más silenciosamente posible hacia el cuartito de la planta baja, donde duerme el tÃo Jacques desde el atentado del pabellón.