El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo ¡Cómo! ¡Cómo! Porque esta noche, por primera vez, se ha producido en la galería inexplicable un acontecimiento que «parece» no entrar en el círculo trazado por mi razón, me veo divagando, me veo inclinándome con la nariz sobre el suelo, como un cerdo que busca, al azar, en el fango, la basura que lo alimenta… ¡Vamos, levanta la cabeza, Rouletabille, amigo mío!… Es imposible que el acontecimiento de la galería inexplicable haya salido del círculo trazado por tu razón… ¡Tú lo sabes! ¡Lo sabes! Entonces levanta la cabeza… Aprieta entre tus manos los bollos de tu frente y recuerda que, cuando has trazado el círculo, has cogido, para dibujarlo en tu cerebro como se traza en el papel una figura geométrica, ¡has cogido tu razón por el lado bueno!
Pues bien, ahora anda… y vuelve a subir a la «galería inexplicable apoyándote en el lado bueno de tu razón», como Frédéric Larsan se apoya en su bastón, y pronto habrás probado que el gran Fred no es más que un tonto.
Joseph ROULETABILLE 30 de octubre, mediodía
Así he pensado…, así he actuado… Con la cabeza ardiendo, he vuelto a subir a la galería y he aquí que, sin haber encontrado nada más de lo que he visto esta noche, el lado bueno de mi razón me ha mostrado una cosa tan formidable, que he tenido que «agarrarme a él» para no caer.