El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo DÃas más tarde me enterarÃa por Frédéric Larsan —quien, como nosotros, estaba sorprendido e intrigado por la presencia del americano en el castillo, y se habÃa documentado— de que el señor Ranee no se habÃa dado al alcohol hasta hacÃa quince años, es decir, desde que se fueron de Filadelfia el profesor y su hija. En la época en que los Stangerson vivieron en América conocieron y se relacionaron mucho con Arthur Ranee, quien era uno de los frenólogos más distinguidos del Nuevo Mundo. Gracias a nuevas e ingeniosas experiencias habÃa hecho avanzar un paso inmenso a la ciencia de Gall y de Lavater. Finalmente, hay que recordar en el haber de Arthur Ranee, y como explicación de la intimidad con que se le recibÃa en el Glandier, que el sabio americano habÃa prestado un dÃa un gran servicio a la señorita Stangerson, deteniendo, con peligro de su vida, los caballos desbocados de su coche. Hasta era probable que, a consecuencia de este acontecimiento, cierta amistad uniera momentáneamente a Arthur Ranee y a la hija del profesor; pero en todo esto nada hacÃa suponer la menor historia de amor.
¿De dónde habÃa sacado Frédéric Larsan estas informaciones? No me lo dijo; pero parecÃa casi seguro de lo que exponÃa.