El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Y me invitó a entrar en un cuartito oscuro triangular, ganado a la galería y situado oblicuamente a la izquierda de la puerta de la habitación de Arthur Ranee. Desde ese escondrijo yo podía ver todo lo que pasaba en la galería tan fácilmente como si hubiera estado ante la puerta de Arthur Ranee y a la vez podía vigilar hasta la puerta del americano. La puerta del cuartito que sería mi lugar de observación estaba provista de cristales no esmerilados. En la galería, donde todas las lámparas estaban encendidas, había luz; el cuartito estaba a oscuras. Era aquél un sitio ideal para un espía.