El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Una vez más, creí que Rouletabille se había vuelto loco y me incliné a mi vez sobre el cadáver. Entonces pude comprobar que, efectivamente, el cuerpo del guarda no llevaba ninguna herida procedente de un proyectil y que únicamente la región cardíaca había sido atravesada por una afilada hoja de cuchillo.