El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¿La señorita Stangerson? —pregunté en seguida.
—Su estado es muy alarmante, pero no desesperado.
—¿Hace mucho que salió usted de la habitación?
—Al rayar el alba.
—¿Ha trabajado?
—Mucho.
—¿Ha descubierto algo?
—Una doble huella de pasos muy marcada «y que hubiera podido engañarme…»
—¿Ya no lo engaña?
—No.
—¿Explica alguna cosa?
—Sí.
—¿Respecto al «cadáver increíble» del guarda?