El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¡Ah! —dijo en voz baja el joven—. ¡Si usted hubiera tenido realmente confianza en mÃ, si hubiera dicho a la señorita Stangerson que tuviera confianza en mÃ!… Pero aquà todos desconfÃan de todos… La hija desconfÃa del padre… y la novia desconfÃa del novio… Mientras usted me decÃa que hiciera todo lo posible por impedir la llegada del asesino, ¡ella lo preparaba todo para que la asesinaran!… Y yo llegué demasiado tarde…, medio dormido…, arrastrándome casi a esta habitación, donde la vista de la desgraciada bañada en su sangre me despertó del todo…