El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Un minuto después el señor Darzac entraba en la habitación de la señorita Stangerson, y a través de la puerta oímos sus sollozos.
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—¡Qué fatalidad! —gemía Rouletabille a mi lado—. ¿Pero qué dioses infernales velan por la desgracia de esta familia? ¡Si yo no me hubiera dormido habría salvado a la señorita Stangerson del hombre, y lo habría dejado mudo para siempre… y el guarda no estaría muerto!
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El señor Darzac vino a reunirse con nosotros. Estaba anegado en lágrimas. Rouletabille le contó todo: cómo él lo había preparado todo para salvarlos a la señorita Stangerson y a él, y cómo lo habría conseguido, alejando al hombre para siempre «después de haber visto su cara», y cómo su plan se había venido abajo envuelto en sangre a causa del narcótico.