El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo De todos modos, como el razonamiento de Bernier, que a primera vista parecía lógico, conducía a decir que habíamos matado a tiros a un hombre muerto de una cuchillada, el juez de instrucción no perdió más tiempo en ello. Desde el mediodía era evidente para todos que el magistrado estaba convencido de que habíamos dejado escapar «al fugitivo» y que nos habíamos encontrado allí un cadáver que no tenía nada que ver con «nuestro caso». Para él, el cadáver del guarda era un caso distinto. Quiso probarlo sin más dilación, y es probable que «este nuevo caso» respondiera a las ideas que desde hacía unos días se había hecho acerca de las costumbres del guarda, sus amistades y la reciente intriga que mantenía con la mujer del propietario de la venta «La Torre del Homenaje», y corroborase igualmente la información que había debido de recibir en relación con las amenazas de muerte que el tío Mathieu había proferido contra el guarda, pues a la una el tío Mathieu, pese a sus gemidos de reumático y a las protestas de su mujer, fue detenido y conducido a Corbeil debidamente escoltado. Sin embargo, en su casa no descubrieron nada comprometedor; pero una conversación mantenida la misma víspera con unos carreteros, que luego la repitieron, lo comprometía más que si hubieran encontrado en su jergón el cuchillo que había matado al «hombre verde».