El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Estamos decididos, en efecto, a no permitir que doce hombres honrados cometan un abominable error judicial. Ciertamente, unas coincidencias terribles, unas huellas acusadoras, un silencio inexplicable por parte del acusado, un empleo enigmático del tiempo y la ausencia de toda coartada han podido acarrear la convicción del ministerio fiscal, que, «habiendo buscado en vano la verdad en otras partes», ha resuelto encontrarla ahí. Los cargos son en apariencia tan abrumadores para Robert Darzac, que es preciso excusar que incluso un policía tan sagaz, tan inteligente y generalmente tan afortunado como Frédéric Larsan se haya dejado cegar por ellos. Hasta el momento, todo ha venido a acusar a Robert Darzac ante la instrucción; hoy vamos a defenderlo nosotros ante el jurado, y aportaremos tal luz ante el Tribunal, que esclarecerá todo el misterio del Glandier. «Porque nosotros poseemos la verdad».