El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo »Va a llegar a su puerta, cuando resuenan unos tiros; se vuelve; inquieto, vuelve sobre sus pasos; va a llegar al ángulo del ala derecha del castillo, cuando una sombra cae sobre él y lo hiere. Muere. Su cadáver es recogido en seguida por unas gentes que creen tener al asesino y que no llevan más que al asesinado. ¿Qué hace entre tanto la señora Mathieu? Sorprendida por las detonaciones y por la invasión del patio, se encoge todo lo que puede en la oscuridad y en el patio. El patio es vasto, y, encontrándose cerca de la verja, la señora Mathieu podía pasar desapercibida. Pero no «pasó». Se quedó y vio transportar el cadáver. Con el corazón oprimido por una angustia muy comprensible y empujada por un trágico presentimiento, llegó hasta el vestíbulo del castillo, echó una ojeada a la escalera iluminada por el cabo de vela del tío Jacques, la escalera donde habían tendido el cuerpo de su amigo; «vio» y huyó. ¿Había despertado la atención del tío Jacques? El caso es que éste se encontró con el fantasma negro, que ya le había hecho pasar varias noches en blanco.