El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo »La señora Mathieu acababa de dejar al guarda perfectamente sano, cuando ocurrió el drama del «pequeño extremo del patio». La señora Mathieu y el guarda, no teniendo ya nada que decirse, habían salido juntos de la torre… Yo, señor presidente, no supe estos detalles más que por el examen de las huellas de pasos en el patio a que me dediqué a la mañana siguiente… Bernier, el portero, a quien yo había dejado vigilando con su escopeta detrás de la torre, como le permitiré que le explique a usted él mismo, no podía ver lo que pasaba en el patio. No llegó hasta un poco más tarde, atraído por los tiros, y disparó a su vez. Tenemos, pues, al guarda y a la señora Mathieu en medio de la noche y el silencio del patio. Se dan las buenas noches; la señora Mathieu se dirige hacia la verja abierta del patio y él vuelve a acostarse a su cuartito en voladizo, en el extremo del ala derecha del castillo.