El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo »Así, me veía obligado a llegar de esta suerte a la segunda fase del drama, con la señorita Stangerson sola dentro del cuarto, toda vez que no se había encontrado al asesino dentro del cuarto… Así, naturalmente, debía hacer entrar en el círculo de mi razonamiento las marcas exteriores.
»Pero había que explicar otras marcas exteriores. Durante la segunda fase se habían disparado tiros de revólver. Se habían proferido gritos de «¡Socorro! ¡Al asesino!»… ¿Qué podía indicarme en tal coyuntura el lado bueno de mi razón? En primer lugar, en cuanto a los gritos: toda vez que no había asesino en el cuarto, ¡forzosamente había habido pesadilla en el cuarto!