El Misterio del cuarto amarillo

El Misterio del cuarto amarillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Sí! Acababa de hacer el razonamiento de la «galería inexplicable», pero la vuelta de Larsan a la habitación de la señorita Stangerson no había podido explicármela todavía por el descubrimiento de los quevedos de présbita… En fin, mi sospecha sólo era matemática, y la idea de Larsan asesino me parecía tan formidable que estaba decidido a esperar «huellas sensibles» antes de osar detenerme más en ella. A pesar de todo, aquella idea me inquietaba y, a veces, le hablé a usted del policía de una forma que hubiera debido ponerle sobre aviso. Para empezar, ya no daba como evidente «su buena fe» ni le decía «que se equivocaba». Yo hablaba de su sistema como de un miserable sistema, y el desprecio que le mostraba, que en la mente de usted iba dirigido al policía, en la mía iba dirigido en realidad no tanto al policía cuanto al bandido que sospechaba que era… Recuerde que cuando le enumeraba todas las pruebas que se acumulaban contra el señor Darzac, le decía: «Todo esto parece dar cierto peso a la hipótesis del gran Fred. Por lo demás, esa hipótesis, que yo creo falsa, lo extraviará…», y añadía en un tono que hubiera debido dejarle estupefacto: «¿Ahora esa hipótesis extravía realmente a Frédéric Larsan? ¡Ésa es la cosa! ¡Ésa es la cosa! ¡Ésa es la cosa!…»



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker