El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo »Si hubiéramos sido más perspicaces en el momento de la mentira de Larsan, y más… peligrosos…, no cabe duda de que éste hubiera sacado para desviar las sospechas, la historia que nosotros imaginamos por él, la historia del descubrimiento del bastón en torno a Darzac; pero los acontecimientos se precipitaron tanto, que ya no volvimos a pensar en el bastón. A pesar de todo y sin sospecharlo inquietamos mucho a Larsan-Ballmeyer.
—Pero —interrump×, si no tenÃa ninguna intención contra Darzac al comprar el bastón, ¿por qué tomó entonces la silueta de Darzac, el abrigo gris-beige, el sombrero hongo, etc?
—Porque acababa de llegar del crimen y, una vez cometido el crimen, volvió a tomar el disfraz de Darzac, que siempre lo acompañó en su obra criminal con la intención que usted sabe.
»Pero, como usted puede imaginar, su mano herida lo molestaba, y al pasar por la avenida de la Opera, se le ocurrió comprar un bastón, idea que puso en ejecución inmediatamente… ¡Eran las ocho! ¡Un hombre con la silueta de Darzac, que compra un bastón que luego encuentro en manos de Larsan…! ¡Y yo, yo, que habÃa adivinado que a aquella hora el drama ya habÃa sucedido, que acababa de suceder, yo, que estaba casi convencido de la inocencia de Darzac, no sospecho de Larsan!… Hay momentos…