El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Larsan chantajea a Darzac como chantajea a Mathilde…, con las mismas armas, con el mismo misterio… En cartas apremiantes como órdenes, se declara dispuesto a negociar, a entregar toda la correspondencia amorosa de antaño, y sobre todo «a desaparecer»…, si quieren poner el precio para ello… Darzac tiene que ir a las citas que le fija bajo amenaza de divulgación desde el mismo día siguiente, como Mathilde tiene que sufrir las citas que le da… Y, en el mismo momento en que Ballmeyer actúa como asesino de Mathilde, Robert Darzac desembarca en Epinay, donde un cómplice de Larsan, un ser extraño, «una criatura de otro mundo», que volveremos a encontrar algún día, lo retiene a la fuerza y «le hace perder el tiempo, en espera de que esa coincidencia, de la que el acusado de mañana no podrá resolverse a dar razón, lo haga perder la cabeza…».
¡Sólo que Ballmeyer no había contado con nuestro Joseph Rouletabille!
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