El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Y «el miserable» lo ha demostrado —dijo dolorosamente Robert Darzac—. El hueso de cordero golpeó terriblemente a la señorita Stangerson en la frente. La articulación del hueso de cordero se adapta perfectamente a la herida. Para mà que esta herida hubiera sido mortal si el asesino no hubiera sido medio detenido, al dar el golpe, por el revólver de la señorita Stangerson. Herido en la mano, tuvo que soltar el hueso de cordero y huyó. Por desgracia, el golpe del hueso de cordero estaba en camino y ya habÃa llegado…, y la señorita Stangerson quedó medio muerta, después de estar a punto de ser estrangulada. Si la señorita Stangerson hubiera logrado herir al hombre al primer tiro, sin duda se habrÃa librado del hueso de cordero… Pero debió de coger demasiado tarde el revólver; luego en la lucha el primer tiro se desvió y la bala fue a alojarse en el techo; sólo dio resultado el segundo tiro.
Dicho esto, el señor Darzac llamó a la puerta del pabellón. ¿Les confesaré la impaciencia que sentÃa por penetrar en el lugar mismo del crimen? Temblaba y, a pesar del inmenso interés que encerraba la historia del hueso de cordero, me consumÃa al ver que se prolongaba nuestra conversación y que la puerta del pabellón no se abrÃa.