La maquina de asesinar
La maquina de asesinar »Ya no es Gabriel… Ya no es ni tan siquiera Benito… ¡Es un horrible torbellino!
»Hemos desencadenado una faena insospechada de la naturaleza…
»¡Una tromba, un ciclón!…
»¡Me ha roto, me ha desgarrado!…
»¡Y va a volver!… ¡No, no quiero que se me lleve, no quiero que me baje!… ¡Sé lo que ha hecho con las otras abajo, en el matadero!…
»Pero no me quedan fuerzas, no me quedan fuerzas…
»¡Ya no soy más que una pura llaga!…»