La maquina de asesinar

La maquina de asesinar

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—En el fondo, todos los hombres sois iguales… Os sentís muy fuertes y con músculos para escalar el cielo. Pero a la menor indisposición, todo se viene abajo… Y entonces no admitís cuidados y os ponéis todos igualmente insoportables…

—¿Dices eso por Gabriel? —replicó Jaime.

—¿Por qué no?… Tenéis un pudor estúpido… Olvidáis que somos hermanas de la caridad… En cuanto a Gabriel, cuando ha Llegado el momento de curarle, no ha querido que yo interviniera. He tenido que explicárselo todo para que se curara él. No quiere confiarme sus llavines. Como él dice, se arregla solo.

—Lo principal —repuso Jaime con voz cada vez más dificultada por una tos irritada e irritante— es que hayáis acabado por entenderos.

—¿Por qué me dices eso? —preguntó Cristina frunciendo ligeramente el ceño—. ¿Acaso me lo reprochas?

—¡Nada de eso! Pero el hecho de que lo celebre quizá no me quita el derecho de asombrarme… He estado en Corbilléres, he recogido tus notas y he visto las huellas de un drama que me había hecho temer por tu vida… Por lo tanto, había de ser para mí una sorpresa y una alegría veros por aquí cogidos del brazo.

—Vas a comprenderlo todo en seguida, Jaime… Tenías razón al decir que Benito Masson era inocente.

—¿Te ha convencido Gabriel?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker