La maquina de asesinar
La maquina de asesinar Mientras tanto, el otro no pensaba más que en curar a su Cristina… ¡Todo para ella!… ¡Aquél sà que era un hombre…, a pesar de ser un bandido y de habernos hecho pasar un mal rato!… No se movÃa ni un músculo de su cara; por lo visto no le daba miedo la sangre… Y cuando quiso secar la frente de su vÃctima y no encontraba la tela que querÃa, arremetió contra las existencias de la señorita Barescat… He dicho su vÃctima, porque habÃa raptado a Cristina… Se le resistÃa, se notaba que la llevaba a la fuerza… Y es probable que, por ello, se produjera un incidente a causa del cual manara la sangre de que estaban cubiertos… Además él estaba como perseguido, como apurado… Seguramente llamó donde llamó al azar, porque vio luz… Al abrirlo, entró en la tienda… ¡Esa es la explicación que yo doy a lo sucedido!… Si hay alguien que adivine más que yo, que lo diga…