La maquina de asesinar

La maquina de asesinar

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Birouste, para ser molestado lo menos posible, y sin duda para mejor velar por la seguridad de aquellas damas en circunstancias tan trágicas y que tanta decisión requerían, se había parapetado tras el mostrador como un capitán de navío en su toldilla a la hora del peligro. Desde aquel lugar escogido como puesto de combate, nada podía leer. Gabriel, que no le había olvidado, le lanzó el papelito. Y entonces el herborista comenzó un grito que no acabó por el motivo anteriormente apuntado…

Mientras tanto, los pasos y las voces se habían ido acercando.

Gabriel había vuelto a tomar a Cristina en sus brazos y, de cara a la puerta, revólver en mano, esperaba los acontecimientos en temible actitud.

Los pasos y las voces se detuvieron ante la puerta. Y se oyó este diálogo presuroso:

—¡Le digo que no ha salido de la calle!…

—¡Oh! No puede estar lejos…

—Aún hay luz en casa de la señorita Barescat. Quizá haya oído algo…

En aquel momento, Gabriel, con un gesto rápido, dio la vuelta al conmutador que se encontraba junto a la puerta de comunicación con la trastienda. Así quedó a oscuras la tienda y continuó iluminada la trastienda… Gabriel, con su preciosa carga, se trasladó silenciosamente a la trastienda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker