La maquina de asesinar
La maquina de asesinar Huelga decir que no durmieron.
Ni tan siquiera intentaron hablar. El golpe las había magullado para mucho tiempo. No pensaban más que en una cosa. En el papelito donde Gabriel había escrito: «Si queréis conservar la vida, ¡silencio!».
Aquellas seis palabras eran una amenaza capaz de asustar a espíritus timoratos. Pero sin embargo, lo que causó a las cuatro personas un horror indecible no era el sentido de las palabras.
Lo que les anonadó, lo que les aniquiló, fue que en aquellas seis palabras escritas por Gabriel habían reconocido la letra de Benito Masson.