El monje

El monje

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Calmaos, hermosa Antonia! —replicó—. No os amenaza ningún peligro: confiad en mi protección. ¿Por qué me miráis tan seria? ¿No me conocéis? ¿No conocéis a vuestro amigo? ¿A Ambrosio?

—¿Ambrosio? ¿Mi amigo? ¡Ah, sí, sí! Recuerdo… Pero ¿por qué estoy aquí? ¿Quién me ha traído aquí? ¿Por qué estáis conmigo? ¡Oh! ¡Flora me dijo que tuviese cuidado…! Aquí no hay más que tumbas, ¡y esqueletos! ¡Este lugar me da miedo! ¡Mi buen Ambrosio, sacadme de aquí, pues me recuerda mi espantoso sueño! Me pareció que estaba muerta, y que yacía en mi tumba. ¡Buen Ambrosio, sacadme de aquí! ¿Es que no queréis? ¡Oh! ¿Es que no queréis? ¡No me miréis así! ¡Vuestros ojos llameantes me aterran! ¡Perdonadme, padre! ¡Oh, por Dios, perdonadme!

—¿Por qué estos terrores, Antonia? —replicó el abad, rodeándola con sus brazos, y cubriéndole el pecho de besos que en vano luchaba ella por evitar—. ¿Qué teméis de mí, del que tanto os adora? ¿Qué importa donde estéis? Este sepulcro me parece el jardín del amor, y su lobreguez, la protectora noche de misterio que él extiende sobre nuestros goces. ¡Sí, mi dulce muchacha! ¡Sí! Vuestras venas arderán con el fuego que recorre las mías, y mis transportes se doblarán cuando los compartáis vos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker