La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Al señor Jean Marras
A fuerza de consultar tomos de historia natural, nuestro ilustre amigo, el doctor Tribulat Bonhomet había acabado por saber que el cisne canta mejor antes de morir.
—En efecto (nos confesaba todavía recientemente), sólo esta música, desde el momento en que la había escuchado, le ayudaba a soportar las decepciones de la vida y cualquier otra no le parecía más que un guirigay, o «Wagner».
—¿Cómo se había procurado ese placer de aficionado?
Del modo siguiente:
En los alrededores de la viejísima ciudad fortificada en que vive, habiendo descubierto un buen día el práctico anciano, en un parque secular abandonado, bajo umbrías de grandes árboles, un viejo estanque sagrado —sobre cuyo oscuro reflejo se deslizaban doce o quince tranquilas aves—, había estudiado cuidadosamente los accesos, meditado las distancias, observando sobre todo al cisne negro, su vigilante, que dormía perdido en un rayo de sol.