La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet —¿Pretendéis inferir de eso que en vos hay otro personaje aparte de vos mismo, doctor? ¡Diablos!, serÃa muy inquietante, lo confieso, sobre todo para el estado de vuestro sentido común.
—Pero, incluso vos, Bonhomet —replicó Lenoir tras un silencio y clavando en mis ojos sus chisÂpeantes pupilas—, ¿incluso vos, podrÃais decirme si el ser exterior, aparente, que presentáis, que se manifiesta a nuestros sentidos, es realmente el que sabéis que sois?
Esta pregunta inesperada conmovió mi conÂciencia. Miré al doctor sin responder.
—Y —continúo— ese ser exterior, único accesiÂble y perceptible, ¿no tiene siempre en sà mismo su espectador, su contradictor, su juez?
—Sà —dije—, es la teorÃa de los antiguos: Homo dúplex; ¿dónde queréis ir a parar?